viernes, 14 de septiembre de 2012


                                    DIOS ES AMOR


EL ESPIRITU LLEVO A JESUS AL DESIERTO. ALLI ESTUVO CUARENTA DIAS, VIVIENDO ENTRE LAS FIERAS Y
              SIENDO PUESTO A PRUEBA POR SATANAS, Y LOS ANGELES LE SERVIAN.(Mc 1:12,13)

           
     Todos hemos sido echos a imagen y semejanza de Dios y desde pequeños nos han enseñado que Dios esta en todas partes, pero a medida que empezamos a tener nuestro encuentro personal con èl todo cambia y descubrimos, que lo mas importante es que Dios esta en nuestro interior, Ya no nos preocupamos si Dios esta aqui o alla, en la tierra o en el cielo, empezamos a ver la vida, la humanidad con ojos diferentes y trabajamos cada dia para que Dios crezca dentro de nosotros, podemos mirar con los ojos de Dios y ver en el projimo un hermano no un enemigo. El espiritu nos lleva a fortalecernos con la oracion, ayuno y sacramentos y asi sabemos que en este mundo habita el mal pero que como a Jesùs en el desierto aunque se nos ofrezcan tentaciones, aunque estemos en un sitio que no sea el templo, la comunidad, Dios esta en nosotros y como dice el salmo 91: "Yo lo pondrè a salvo, fuera del alcance de todos, porque el me ama y me conoce."
Asi que la invitaciòn es que como hijos victoriosos de un Dios resucitado vayamos a la mision que es nuestra vida con firmeza, valentia, no permitamos que nada ni nadie nos atemorice y nos robe la gracia de Dios que hay en cada uno.  EN EL AMOR NO HAY TEMOR PORQUE DIOS ES AMOR.


martes, 4 de septiembre de 2012

FAMILIA COMUNIDAD DE VIDA Y AMOR.


Todos recordamos cómo Naciones Unidas hace muy poco declaró un Año Internacional, dedicado a la familia, que fue secundado por la Iglesia. Cuando Naciones Unidas declara un Año Internacional dedicado a los niños, mujeres, ancianos..., es porque esas realidades se encuentran mal.
Hoy existen demasiadas familias disgregadas, porque el amor entre sus miembros se ha destruido. La familia está gravemente enferma. Sus patologías se denominan: divorcio, adulterio, matrimonio civil, uniones de hecho, celos, egoísmo, machismo, mujeres liberadas, irreligiosidad, consumismo, falta de aceptación, rechazos, aborto... Hoy se usa la palabra familia para designar uniones entre homosexuales, lesbianas, familias recompuestas, uniones pedofílicas e incluso incestuosas. Sin embargo, la familia es un lugar donde debe residir la vida, la fidelidad, la interdependencia voluntaria...
Las estadísticas ante esta problemática, nos hablan de que en España se está llegando a un 25% de parejas rotas; en Francia a un 30% y en Estados Unidos a un 50%, tanto en matrimonios civiles como canónicos. Al matrimonio y a la familia se le han encendido todos los pilotos rojos, como señal de alarma.
FACTORES NEGATIVOS QUE ENFERMAN LA FAMILIA
Podemos destacar entre ellos la influencia de teorías malsanas; la decadencia de los valores tradicionales; el materialismo teórico y práctico; la mentalidad hedonista, favorecida por el consumismo; la cultura libertaria, que desvirtúa el significado mismo de la indisolubilidad del matrimonio cristiano, que queda reducido a un mero hecho privado. En el campo demográfico existe una interpretación egoísta y materialista de una paternidad y maternidad responsables. Por eso, en nuestra sociedad de bienestar se tiende al crecimiento cero e incluso negativo. Tener más de un hijo se ha convertido en algo fuera de lo corriente.
Ante este horizonte poco reconfortante, nos hacemos esta pregunta ¿qué es la familia, qué es el matrimonio? Sociólogos, pedagogos, psicólogos y políticos dan de esta realidad variadísimos conceptos. Para otros es un juego de azar o un potro de sufrimientos; una realidad del pasado sin ningún futuro, una aventura, una ceremonia más o menos romántica... Hay tantos como filosofías de la vida.
Hoy se olvida lo que Dios espera del matrimonio y de la familia cristiana. Para Él tiene suma importancia, porque Dios es familia, comunidad de personas y de vida. Dios al crear modeló una familia. Al encarnarse, se rodeó de una familia. Cuando Jesús comenzó su misión y manifestó su gloria, estaba participando en Caná de Galilea, en la fiesta de una nueva familia. Bastaría esto para comprender qué es la familia en el pensamiento de Dios.
Dios, que es familia, la concibió como una trama de amor: amor nupcial entre los esposos; amor materno y paterno hacia los hijos; filial hacia los padres; amor de los abuelos por los nietos, tíos y viceversa. La familia es, pues, una joya, un tesoro, un misterio de amor. Así la pensó y la creó Dios.
Sin embargo, la familia en pierde peso cuantitativa y cualitativamente. Cuantitativamente, porque cada vez hay más gente que está viviendo fuera de la estructura familiar; viven solas o con otros, pero sin formar núcleo familiar. Cualitativamente, pierde capacidad educadora, fuerza educativa en favor de los medios y de la calle, del grupo de amigos... La familia ya no genera verdades. Los padres ya no son sabios, porque la sabiduría está en televisión o en los noticieros. La globalización ataca los valores absolutos y no permite que existan criterios morales valederos.
Juan Pablo II en la Familiaris Consortio dice: "La familia es una comunidad de vida y amor, encargada de custodiar, revelar y comunicar el amor". Para que tenga consistencia la arquitectura familiar, Pablo, en la Carta a los Colosenses (Col 3, 12-17),